Crítica de Battleship Island

(2017)
    Sardy
    Por Sardy
    6

    Ryoo Seung-wan se ha acercado a Sitges desde su Corea natal para traernos la versión del director de su último trabajo, Battleship Island

     

    Esta versión es mas larga y más profunda (en palabras de su director) que la que se estrenará en salas próximamente.

     

    Battleship Island es una película de corte historico-bélico, que nos narra los trágicos eventos ocurridos durante la 2ª guerra mundial en la isla Hashima, mina de carbón japonesa que hacía las veces de campo de trabajos forzados para los presos coreanos.

     

    De buenas a primeras hay que destacar 2 cosas, unas interpretaciones por encima de la media, destacando a sus dos protagonistas Hwang Jung-min en el papel de músico y padre de Kim Soo-an, a la que ya vimos en Train to Busan y que aquí vuelve a regalarnos una interpretación realmente buena y creible. Lo segundo es la producción, tiene una factura técnica impecable, al nivel de muchas superproducciones.

     

    Esta versión del director supera por poco las 2 horas y media, para mí demasiado metraje, esto se nota sobretodo en el último tercio, donde la pelicula pega un bajón y pierde el pulso notablemente, debido sobretodo a un exceso en el intento de realzar la épica y la tragedia con escenas muy largas, camaras lentas y planos eternos de los personajes sufriendo. Es tan excesivo que cansa y te saca de la película por momentos, y es una lastima porque hasta ese momento la historia funciona muy bien, mantiene el interés y los personajes aunque un poco sobreactuados, cosa normal en cintas de este tipo, estan bastante moderados.

     

    Bastante recomendable, si la versión normal reduce el metraje sobretodo en la parte final, ganará puntos a favor.

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