Crítica de Dirty Dancing

(1987)
    Maribel
    Por Maribel
    8

    Una de las películas que toda mujer entre los 35-45 años tiene que haber visto, al menos, una vez en la vida. Es uno de los films de nuestra adolescencia, que nos hizo rebullir las hormonas como ninguna otra viendo a ese portento que fue Patrick Swayze en los '80, en pleno apogeo de su carrera como actor, como bailarín y como cantante y compositor. Jamás estuvo tan guapo este hombre como en esta película (DEP).

     

    Bajo mi punto de vista, es una de las pocas películas de esa época que ha sobrevivido dignamente estos 30 años que tiene. Aunque los temas que se tratan están muy manidos, son problemas universales de la adolescencia y por tanto, siempre están en boga... el descubrimiento del primer amor, la incomprensión por parte de los padres, la lucha de clases, el abuso por parte de algunos listillos... cosas que para la juventud son lo más importante del mundo. Especialmente recuerdo estar viéndola con mi madre y hacer la reflexión juntas de la dificultad que tienen los padres "progres" o que se consideraban en aquel entonces algo más modernos: nos querían educar de una forma más libre y poco autoritaria y se encontraban con el terror que supone que los hijos crezcan y tomen sus propias decisiones según estas bases. Fue un punto de conexión muy fuerte entre las dos. Y todo gracias a Dirty Dancing!!!

     

    Junto a una desconocida Jennifer Grey que apenas había salido como secundaria en alguna película y un elenco bastante regulero, se logra un resultado bastante aceptable, aunque hay que reconocer que la interpretación no es el punto fuerte de esta película. Sí lo son las escenas de baile y sobretodo, la banda sonora, que ha quedado en nuestros tímpanos grabada hasta el final de los tiempos. Esa mítica "Time of my life" que ganó el Oscar a la mejor canción original de ese año o la romántica "She's like the wind" que coescribió e interpretó el propio Swayze son los dos ejemplos más importantes.

     

    Una imprescindible de todos los tiempos que hay que ver y dejar en herencia a futuras generaciones.

     

     

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