Crítica de La escafandra y la mariposa

(2007)
    Maribel
    Por Maribel
    9

    El título de esta película siempre me ha parecido maravilloso. Me ha atraído desde que lo oí por primera vez porque me transmite poesía y encanto. Después descubrí de qué trataba el film y me eché un poco para atrás. Me asusta la enfermedad y el sufrimiento, me aterra padecer alguna incapacidad o no ser dueña de mi cuerpo, así que esa atracción fue substituida por desinterés y desdén durante muchos años.

     

    Finalmente me decidí a verla y no me arrepiento ni un solo instante. Me pareció magnífica la manera que tienen de aproximarnos al protagonista, desde dentro, haciéndonos ver cada vez algo más de su estado actual pero mostrándolo muy lentamente. Dejándonos primero experimentar esa sensación del "síndrome de enclaustramiento" en el que no es posible comunicarse con el exterior pero sí se reciben los estímulos del exterior y la mente está intacta. La manera de intorducirnos en este mundo me pareció sencillamente magistral, con esos diálogos internos a veces tan absurdos y otras veces tan trascedentales que abarcan una vida entera. Sobretodo, lo más interesante, es darse cuenta de lo importante que es la empatía en este mundo, comprender que lo que es bueno para uno mismo no tiene porqué serlo para los demás, y que por lo tanto es imprescindible comunicarse con nuestro entorno, de la manera que sea.

     

    El hecho de que la historia esté basada en hechos reales y sea la adaptación de la novela que Jean-Do escribió dictando a una asistente cada una de las palabras, letra por letra, indicándolas con giños de su ojo izquierdo (lo único que podía mover) a medida que se iba recitando el abecedario, hace que me estremezca de angustia. Como dato curioso, la película se realizó cuando el protagonista ya estaba muerto, así que los derechos de autor pasaron a la madre de sus hijos de la que estaba separado desde antes de sufir el accidente cardiovascular. Ésta, modificó "sutilmente" la historia, mostrándose a ella misma como abnegada esposa visitando al protagonista semanalmente, cuando en realidad era la novia actual de Jean-Do la que lo visitaba y no ella. Otro dato para estremecerse de angustia.

     

    Las interpretaciones están muy bien, en la linea del cine francés: naturales y sinceras. Especial mención, por supuesto, el papel de Mathieu Amalric como Jean Dominique, que me parece sencillamente imposible de interpretar mejor de lo que él lo ha hecho. Muchos son los actores que han afrontado papeles similares pero este me parece el más complicado sin lugar a dudas. De todas maneras, a mi Amalric siempre me ha encantado; nunca le perdonaré al responsable de casting de Quantum of Solace que lo fichara para semejante patochada de villano.

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