Crítica de Mi semana con Marilyn

(2011)
    Maribel
    Por Maribel
    7

    Lo más destacable de esta película es la magnífica actuación de Michelle Williams como Marilyn Monroe. Al principio me dio la sensación de que no se parecían mucho, que aunque el físico y las facciones se acercaban bastante a Marilyn, en realidad no eran muy parecidas y eso le iba a restar a la cinta. Pero a medida que la película avanza y la Williams empieza a hablar, a moverse, a lanzar esos besos al aire tan a lo Monroe, era como si la mismísima Marilyn hubiera hecho la película. Qué capacidad de meterse en un personaje, de analizar sus conductas, sus gestos, sus tics y lograr que resucite la gran estrella de cine que fue esa mujer. Esto resulta muy difícil cuando el personaje ha existido y todos lo tenemos en mente, así que el mérito es doble, o triple, o directamente no tiene cuantificación.

     

    Eddie Redmayne también está perfectito, como siempre, pero es que estoy cansada ya de encontrarlo hasta el la sopa. He llegado al nivel de saturación máximo con este chico que parece que haga de todo y todo lo haga bien, hasta cantar en Los Miserables.

     

    La historia es otro de los puntos fuertes de la película. Además de ser una historia encantadora, tiene el plus de tratarse de uno de esos casos de películas que van de películas, cine sobre cine, que tanto me fascinan: Cinema Paradiso, Cantando bajo la lluvia, La rosa púrpura de El Cairo... me encanta ver los entresijos de la realización de una película, la producción, los líos de atrezzo y vestuario, el esfuerzo titánico por realizar las tomas perfectas... me parece in-te-re-san-tí-si-mo. En este caso además, se añade el hecho de las dificultades en avanzar en la película debido a las inseguridades y los problemas de personalidad que sufría Marilyn y la exasperación del gran actor que fue Olivier ante la falta de profesionalidad a su modo de ver de la gran estrella de Hollywood.

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