Crítica de Bad Times at the El Royale

(2018)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Cada año el festival de Sitges dedica el último sábado a la maratón sorpresa del Auditori. Donde suele caer algún bombazo de los gordos. Bombazo cuyo nombre no sabemos hasta el día anterior, así que comprar la entrada dos/tres semanas antes es jugársela a ver que bombazo y que dos/tres películas nos acompañarán en esa noche del año ya mítica. Y este 2018 jugársela ha sido de lo mejor que hemos podido hacer. El premio gordo ha sido "Bad Times at the El Royale". Lo último de Drew Goddard, perdón del dios Drew Goddard. Muchos serán creyentes suyos desde los tiempos en series como "Alias", "Buffy Cazavampiros" y demás. Otros le rezan desde sus guiones para "Guerra Mundial Z" y "Cloverfield" por ejemplo. En mi caso, el motivo del orgasmo cinematográfico y del hype nivel "esto  no hay quien lo supere" es su papel como director/guionista en "The Cabin in the Woods". ¿Qué es "The Cabin in the Woods". Pues una joya que si no han visto ya están tardando. Una puñetera joya de la que mejor que nadie quiera hacer un remake/precuela/secuela, porque eso sería un suicidio cinematográfico en toda regla.

    Si Goddard no era suficiente motivo para  no estar esa noche de sábado en el Auditori, el plantel de actores/actrices que se apuntan a la fiesta debería acabar de convencer a quien fuera. Destacar a Chris Hemsworth, Dakota Johnson, Jon Hamm, Jeff Bridges y en especial Lewis James Pullman. Alguien que con sólo 25 años nos ofrece un papel  de recepcionista de motel con demonios interiores brutal. Son sus expresiones uno de los puntos fuertes de la película.

    ¿De qué va la película? No quiero hacer ningún tipo de spoiler. Sólo indicar que hay dinero, mucho dinero por medio por fruto de un robo. Que en "El Royale" acaban reuniéndose una serie de personajes (por los actores antes nombrados y otros) en una noche y que todo se acaba desmadrando.

    Goddard juega mucho con el recurso de mostrar un suceso, para luego mostrar lo sucedido anteriormente y ubica en el mismo espacio/tiempo lo que cada uno de los personajes está haciendo en dicho suceso. Todo esto en el primer tramo de la película, quizás el más denso pero al mismo tiempo más interesante a nivel cinéfilo. Luego la cosa se pone más ágil con la aparición en pantalla del personaje interpretrado por Chris Hemsworth, una especie de lider de secta. Que recuerda mucho a lo que seguramente sería en su momento Charles Manson, Es durante todo ese segundo tramo cuando la acción se dispara, aunque Goddard no deja de sorprendernos con los recuerdos de algún personaje (lo siento no daré pistas). Y juega con el espectador a intentar averiguar de que cierto personaje hablan en un momento dado. Sin llegar a averiguarlo nunca ni el motivo de porque hablan de él. Eso quizás despista nuestra atención pero no mucho. Sólo lo suficiente como para considerarlo un apunte/jugada interesante.

    Por lo demás cuando acabe la película, aplaudiremos la idea de Goddard de crear escenas partiendo del concepto "habitación número... " y no le daremos un 10 al producto por ese epílogo quizás innecesario pero que respeta la estructura de escenas antes comentado. Y quizás también harán como yo, buscar todas y cada una de las canciones que suenan durante la película. Y seguro que "Hush" de "Deep Purple" no volverán a escucharla sin perder en Chris Hemsworth. Un momento icónico como pudo serlo Bruce Willis mientras sonaba de fondo "Let´s stay together" en "Pulp Fiction"...

     

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