Crítica de El corredor del laberinto: La cura mortal

(2018)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
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    Fin a la saga literaria de El corredor del laberinto. Y que pena de final. Pero no por como acaba la película (les juro que había adolescentes llorando en la sala), sino porque se supone que esta tercera entrega titulada "El corredor del laberinto: La cura mortal" tenía que darlo todo, echar el resto y no ha sido así.

    Tras un inicio lleno de acción, asistimos a la aventura de Thomas y algunos de sus amigos para rescatar a Minho, sabiendo que para eso se enfrentará a CRUEL y probablemente volverá a encontrarse con Teresa. Y hasta ahí puedo leer, bueno quiero leer. Porque tampoco hay mucho más que contar y eso es simplemente porque la película no consigue enganchar. Y que conste que no es problema de que no conozca las dos entregas anteriores (de hecho considero que la primera "El corredor del laberinto" es un producto muy interesante). Es problema de que aquí se ve venir todo lo que va a pasar, es decir hay escenas que sabes exactamente que pasará a los dos minutos. Y cuando se decide dotar a esas escenas de un clímax brutal, se consigue agotar al espectador, que tiene ganas ya de pasar página y a otra cosa mariposa.

    Antes hablaba de un inicio lleno de acción y resulta que hasta de eso acabas renegando. Porque copiar la misma solución para otra escena de acción es como mínimo señal de pocas ganas de darle al coco. Y que conste que a lo mejor se ha respetado eso de la saga literaria, pero de ser así, doble falta de ganas de darle al coco.

    Aviso de  SPOILER (aunque creo que muchas ganas si se fian de mi crítica no tendrán de mantener la intriga...)

    En definitiva, dos horas en las que algunas de las caras  más habituales del cine juvenil actual se pasean por la pantalla, con diálogos con menos elaboración que un plato precocinado. Unos minutos finales que sobran totalmente y que parecen un anuncio de Benetton. Sólo les diré que tras el desastre aún hay uno con ganas de tocar instrumentos musicales, en una playa que parece sacada de un anuncio de agencias de viajes. Y me quedo con un comentario que escuche de un grupo de adolescentes que tenía en la fila de detrás. "Esto parece Los Serrano", imaginense la fe que el espectador llega a tener en como acabará el producto....

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