Crítica de The Belko Experiment

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    Reza el cartel de "The Belko Experiment" referencias a "Battle Royale" y no va desencaminado, aunque todo eso carece de valor una vez estás metido en faena. Greg McLean, creador de la saga "Wolf Creek" nos trae una película divertida, gamberra, brutal, surrealista... O sea ideal para pillar palomitas, sentarte durante el sofá y olvidarte del resto durante un buen rato.

    Bajo la idea de que se trata de un experimento sociólogico, en el que los participantes ni saben que participan, ni de coña quisieran participar, asistimos a un festival de muertes. Un festival que hace que acabe importando un bledo el motivo del festival. La idea es sencilla, un edificio con todos sus trabajadores dentro, se blinda a cal y canto, y una voz en off les indica que tienen un tiempo determinado para matar a dos de ellos, sino la cosa se pondrá fea. Logicamente se va pasando de la lógica "seamos razonables, encontremos una solución" al primero nosotros, el resto que se fastidien" una vez queda claro que los organizadores del experimento no van en broma. Para ello, resulta que todos tienen implantado un chip en la cabeza que puede explotar a gusto del organizador. En ese momento,visto que las exigencias de los organizadores han subido, pues el tipico grupo de personajes sin problemas morales deciden "sacrificar" a los según ellos, menos merecedors de vivir.  Escena que flojea porque a diferencia de otras películas, poner música como contraste no resulta efectivo. Obviando eso y teniendo en cuenta que es una película para disfrutar, veremos un festival de violencia con caras conocidas de la gran pantalla como Michael Rooker y Tony Goldwin entre otros.

    El gran fallo de "The Belko Experiment" es que como comentaba anteriormente el motivo de todo acaba importando un bledo, a pesar de un final que lo explica, por decirlo de alguna manera, de final chapucero. Pero ese gran fallo se perdona ante el disfrute palomitero del espectador. Un espectador que no duda estar ante una película digna de festival del estilo Sitges. No tengo ninguna duda de que si hubiera pasado por el festival habría sido un continuo festival de aplausos y risas para un público que disfruta con propuestas tan disparatadas como esta.

    Para

    para poder comentar