Crítica de Perfectos desconocidos

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    Álex de la Iglesia vuelve tras la brillante "El Bar" a reunirse de un dream team actoral para ofrecernos una de sus comedias gamberras que tanto nos gustan. Aunque esta vez dejemos claro de entrada que estamos ante un remake de "The Place" película italiana del año 2016. No compararé porque no he visto la versión de Paolo Genovese, así que manos a la obra. Como comentaba anteriormente el tema actoral es brutal. Pepón Nieto, Eduardo Noriega, Eduard Fernández, Belen Rueda, Juana Acosta, Dafne Fernández y un Ernesto Alterio que merece capítulo aparte. Porque suyas son las mejores escenas de la película.

     

    El argumento es sencillo, siete amigos que se reunen para cenar y se decide medio en serio, medio en broma, que todos dejen sus teléfonos encima de la mesa, y que durante la cena todos sepan lo que van recibiendo todos en dichos teléfonos. La idea da mucho juego y de manera bastante efectiva asistimos a un vodevil, a una película cuyo desarrollo basicamente sucede en esa mesa donde se está cenando/descubriendo realidades. Y esto dota a la película un ritmo rápido, de diálogos, casi como si de una obra de teatro se tratara, aunque sin dejar a un lado las dosis de mala leche habitual en el cine de Álex de la Iglesia.

     

    El director también nos regala un discurso de Pepón Nieto sobre las tecnologías, sobre como hemos perdido nuestra intimidad, todo ello con un nerviosismo que no desvelaré porque se produce. Y le da a Eduard Fernández la ocasión de demostrar porque es un grande de la interpretración. Para ello sólo necesita su mirada y un diálogo vía teléfono con su hija, que mantuvo a toda la sala en silencio. Una sala que no dejaba de reir ante situaciones que a partir de cierto momento son previsibles, pero no por ello menos disfrutables.

     

    El problema en esta ocasión, es que a diferencia de otros trabajos de Álex de la Iglesia, el final no está a la altura de todo lo que hemos visto.Pero aún así estamos ante una película que se deja ver y que arranca las suficientes risas como para dar por válido el precio de la entrada

    para poder comentar