Crítica de El muñeco de nieve

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
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    Cuando acabas de ver una película y lo más positivo que has sacado es las ganas que tienes de visitar el país donde se ha rodado es que algo falla. Y eso es lo que ocurre con "El muñeco de nieve" el thriller dirigido por Tomas Alfredson. Alfredson, que se ganó el respeto de toda la crítica con la maravillosa "Déjame entrar", adapta la novela de Jo Nesbo y mete a Michael Fassbender en el papel del detective Harry Hole. Eso y un trailer bastante agobiante la convertían en favorita a uno de los mejores thrillers del año. Pero como he comentado antes, sales del cine y piensas "que bonita es Oslo".

    Porque es verdad que la fotografía es lo mejor de la película, incluso una persecución entre dos coches adquiere visualmente un toque muy de postal de Navidad.

    Es una pena que teniendo un material original tan interesante los guionistas de la película no hayan sabido sacarle provecho. Lo cierto es que le falta ritmo, le falta tensión y del casting lo único salvable es Charlotte Gainsbourg en el papel de Rakel (antigua pareja de Harry). Es ella la que más dolor consigue reflejar en su rostro, aunque Fassbender tampoco es que lo haga mal. El problema con Fassbender es que uno piensa en su interpretación en "Shame" y ante eso el resto de sus papeles con tintes dramáticos pierden. 

    Antes comentaba que le falta tensión y la mejor muestra es que como espectador aplaudes la secuencia inicial. Pero poco a poco, los aplausos se convierten en la misma sensación que te queda cuando estás en el sofá viendo el Multicine de Antena 3 un domingo por la tarde. Ves la película, pero no te metes en ella y eso es algo, que la aparta de la categoría de película interesante, para pasar a ser película que se deja ver.

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