Crítica de Blade of the Immortal

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Takashi Miike vuelve a Sitges para presentar en este 2017 la nada despreciable cantidad de 3 películas!!!. La relación de amor de este director con el festival es evidente y dudo que en otro sitio se lo adore tanto como aquí. En la noche del jueves 12 presentaba "Blade of the Immmortal", su película número 100. Y para un número tan mágico nada mejor que este festival de samurais, sangre, peleas y ese sentido del humor de Miike que tanto gusta a sus fans.

    140 minutos, para adaptar un conocido manga, en los que Miike narra la relación entre Rin y Manji. La primera busca venganza por la muerte de sus padres, él es un samurai inmortal por culpa de una bruja. Inmortalidad que odia, deseando morir en más de una ocasión. Aquí hay poco tiempo para la reflexión, estamos ante un festival de peleas, al estilo todos contra uno, en las que Manji desata toda su brutalidad en unas escenas rodadas con gran elegancia y perfecta sincronización entre todos los que aparecen en pantalla en cada plano.

    Curioso ver como Miike rueda en blanco y negro mientras Manji es un ser mortal hasta el momento en que empieza su inmortalidad. Visualmente todo un acierto esa decisión de cambio a color. Es sin duda alguna la película en la que más muertos se pueden contabilizar en la gran pantalla. Creo que debe superar a uno de mis clásicos favoritos, ese "Commando" donde Arnie repartía a diestro y siniestro.

    Y las peleas son tan intensas, tan brutales que a su lado la famosa pelea de Kill Bill (entre La Novia  y los 88 Maníacos) se queda en cosa de aficionados.

    Y tras agotar al espectador con tanta pelea (que en el fondo a pesar del agotamiento la gente queria más...) uno se queda con la sensación al salir de la sala que Miike le ha vuelto a hacer feliz. Que nunca le decepciona y que se merece ganar este festival. Bueno, casi siempre se lo merece...

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