Crítica de The Crescent

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Seth A. Smith se presenta en Sitges para ofrecernos "The Crescent". Un producto arriesgado para un espectador que tarda en entrar en la película, pero cuando lo hace ya no quiere salir. Una historia que habla sobre la vida y la muerte explicado de un modo totalmente original. No es ni mucho menos una película de ritmo rápido o que quiera ponerlo todo en bandeja al espectador. Aquí el tramo inicial de la película (que empieza con unos preciosos créditos iniciales) es lento, pausado y casi sin diálogos. Beth decide irse a vivir a una casa alejado de todo con su hijo Lowen (al que da vida un Woodrow Graves que ofrece una de las mejores interpretaciones infantiles vista en años) tras enviudar. La falta de diálogos hace que los sonidos se aprecien mucho más e influyan mucho más en el desarrollo de la película.

    La aparición de nuevos personajes harán la trama más compleja llevándola a un segundo tramo en la cual todo se clarifica para sopresa del espectador. Es imposible no quedarse maravillado con el guión una vez ya entendemos lo que significa todo lo que hemos visto anteriormente. "The Crescent", en definitiva,  presenta un guión que supera con mucho a ciertos productos de los últimos años que presumen de una complejidad, que ante esta película quedaría por los suelos.

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