Crítica de El habitante

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    El cine de exorcismos ha vivido infinidad de episodios en la gran pantalla. Todo el mundo conoce "El exorcista" de William Friedkin es algo así como El Quijote de las películas de exorcismos. Y muchas de las producciones que han llegado posteriormente no han conseguido crear un clima tan agobiante como la del clásico que antes hemos citado. Hasta que ahora se presenta en el festival de Sitges como estreno mundial "El habitante" de Guillermo Amoedo.

    Lo que inicialmente parece un robo acaba siendo algo mucho más oscuro y peligroso. Aquí tenemos la curiosa situación de gente que quiere evitar que EL MAL quede en libertad y por el otro lado gente que piensa que los primeros son unas personas crueles. Porque siendo sinceros si veis una niña atada lo primero que pensais es "pobrecilla, que mala es la gente..". Y más aún si en tu infancia has vivido ciertos episodios que no has conseguido superar. Pues eso es lo que les pasa a las tres hermanas que entran a robar en la casa de un senador cuando descubren a la niña en cuestión. Niña que tardaremos poco en comprender que no es una simple niña. A eso ayuda un trabajo de maquillaje increíble y unas miradas que invitan a pensar que realmente estas delante del MAL en palabras mayúsculas.

    La entrada del cardenal Pedro hará que la cosa se ponga más sucia, más claustrofóbica y asistamos a un exorcismo que agota al espectador, pero un agotamiento san, una sensación de pasarlo mal. De esos que piensas "que mal lo he pasado pero repetiría sin dudarlo". A todo eso ayudará pensar en los traumas de los protagonistas descubiertos anteriormente y usados por el MAL a su conveniencia para intentar salirse con la suya.

    Estamos sin duda ante un descubrimiento, denle una oportunidad, no se arrepentirán.

     

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