Crítica de Detroit

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    Mal rollo en el cuerpo, eso es lo que te queda tras ver "Detroit". La última película de Kathryn Bigelow narra un atroz acto de racismo sucedido en la ciudad de Detroit en los años 60, en plenos disturbios. A Bigelow no le van los argumentos sencillos desde luego y aquí mete la llaga sobre la actuación policial que sucedió aquella noche en el motel Algiers. Tras unos maravillosos créditos iniciales en los que se explica los conflictos raciales que ya se habían vivido y el motivo de los mismos, llegamos a los días previos a lo sucedido en dicho motel. La recreación de esa época es brutal y la fotografía ayuda mucho, mezclándose con imágenes de archivos reales de esos días.

    El primer acto de la película nos muestra muy por encima las horas y dias  previos de  algunos de los protagonistas de esa fatídica noche (brutal la primera aparición del agente Krauss y esa actuación musical de Algee Smith ante un auditorio totalmente vacio). Luego pasamos a un segundo acto donde Bygelow echa toda la carne en el asador y que se desarrolla basicamente en ese pasillo del motel Algiers donde la brutalidad policial lleva a actos realmente horribles. Bigelow no se corta ni a nivel visual ni en lo que a palabras se refiere. Haciendo que algunas de las frases dirigidas por los agentes de policía, en especial Krauss (al que da vida el ya consagrado Will Poulter) duelan más que cualquier escena que se pueda ver. John Boyega como el agente de seguridad Dismukes consigue que veas el gran actor que es más allá de la saga Star Wars, intenta de alguna manera controlar la situación pero todo desde la impotencia de no poder hacer mucho/nada.

    Posteriormente un tercer acto sobre el juicio por los hechos de aquella noche y como afectaron a la vida de los implicados baja un poco la tensión vivida anteriormente, pero consigue igualmente mantener al espectador enganchado esperando un final feliz que desgraciadamente no llega.

    Creo que Detroit es firme candidata a estar en las principales nominaciones a cualquier premio cinematográfico. Y creo que no es fácil lograr como comenté anteriormente que salgas de una sala de cine con un mal rollo en el cuerpo tan contundente.

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