Crítica de Okja

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Netflix da un puñetazo en la mesa y tras sorprender anteriormente con "Beasts of No Nation" nos trae ahora "Okja". Seguramente la película de la que más se hablo en el Festival de cine de Cannes del 2017. Sin entrar en la lucha sobre si cine es cine y como tal debe consumirse en la gran pantalla, no se puede negar que la película de Bong Joon-ho (al cual habrá que estar eternamente agradecido por "Sonwpiercer" es una señora película. Así que tras pasar por Cannes llega para disfrute de los suscriptores de Netflix, con un hype (siempre cuelo esta palabra en las críticas) que esta vez parece que le hará justicia al producto final.Y lo cierto es que estamos ante una señora película, que a pesar de un inicio muy Disney, muy idílico, acaba siendo una montaña rusa que incomoda al espectador, llevándolo a momentos en los que casi deseas que la película llegue a su final. No estoy diciendo con eso que sea una película desagradable en lo visionado, ni que su guión sea terrorífico, pero.... Con un toque de fantasía (el mismo Okja no deja de ser hoy una día una químera, hoy en día, hablemos en 10 años...) asistimos al visionado de una realidad por todos conocida pero indigesta de comentar. El gran acierto de "Okja" además de unas escenas de acción brutales y un Paul Dano que está esplendido (cosa que no se puede decir de un Jake Gyllenhaal, al que todo sea dicho le toca el papel más desagradable de la película), es como consigue mostrar la realidad de la industria cárnica de una manera tan incómoda, creando un nudo en el estómago del público. Para la memoria quedan ese tramo final y una escena que humaniza de manera brutal a los animales y deja a algunos humanos como puras bestias. El negocio es negocio y comer hay que comer pero seguramente tras ver "Okja" nuestra percepción sobre todo esto cambiará y más de uno se lo pensará delante de un filete de carne.

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