Crítica de Déjame salir

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Que delicia cuando pagas una entrada para ver una película y sales de la sala con la sensación de que son los euros mejor invertidos ese día. Que delicia cuando no se necesitan grandes efectos especiales ni el reclamo de unos nombres en el cartel para que una película sea automáticamente una de las mejores que has visto en tu vida. Que delicia que nos has traido Jordan Peele. Que delicia es "Déjame Salir". Hablo de una película que ha llegado a la cartelera tras infinidad de comentarios positivos en "Rotten Tomatoes" (algo así como el termómetro para los cinéfilos) y una campaña publicitaria que sólo vendía cosas buenas de la película de Jordan Peele. Uno ante estos antecedentes siempre suele ir con cierto respeto a la sala de cine. Sabemos la facilidad que se tiene para crear hype (como me gusta esa palabra....) y también la facilidad con que todo queda en una decepción. Pero ¿qué pasa cuando resulta que es mucho mejor de lo que te habían vendido? ¿Cuando el hype está más que justificado? Pues pasa lo que he comentado antes, que todo es una delicia. Y asistimos durante casi dos horas al interesante trabajo tanto en la dirección como en el guión de Jordan Peele. Dos horas de puro homenaje al cine de otra época, uno diría que esta viendo una película de los 80. Sin querer entrar mucho en el argumento asistimos a una película que es capaz de combinar por igual los momentos de humor con los momentos de terror puro y duro. Las risas sobresalen en cada aparición en pantalla de Lil Red Howery en el papel de Rod Williams. Rod es el amigo del protagonista, Chris, interpretado de manera convincente por Daniel Kaluuya. El típico amigo que sospecha rapidamente de lo que está pasando y al que nadie toma en serio, ni siquiera la policía. Es divertido observar como la policía no hace caso de las sospechas Rod e incluso aluden al hecho de la raza de los sospechosos para tratar de manera cómica los planteamientos de Rod. Es inteligente observar como el guíón  juega un poco con el hecho de que el protagonista sea negro y el resto (a excepción de Rod y otros secundarios) sean blancos. Jordan Peele coquetea  con el tema del racism y con el tema de los que consideran la supremacía de la raza blanca, distrae al público con eso y la cosa funciona perfectamente.

    Estoy convencido de que con el paso de los años algunas escenas de "Déjame salir" serán ejemplos de como rodar un plano (veáse la sesión de hipnosis de Chris) y como otras como la del bingo serán capaces de arrancar una media sonrisa mientras se te hiela la sangre.

    Uno piensa en clásicos del cine de terror de otras décadas y le concede automáticamente a "Déjame salir" un puesto en los clásicos de esta década. Sólo lamenta que esta película no haya llegado al festival de Sitges, porque dentro de 40 años la gente recordaría ese día en el Auditori en el que un tal Jordan Peele los dejó clavados en sus asientos.

     

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