Crítica de The Neon Demon

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    Nicolas Winding Refn lo vuelve a hacer. Vuelve a ofrecer una película que se encanta y odia con la misma facilidad. Tras "Solo Dios perdona" llega "The Neon Demon". Y debo reconocer que tras verla me quedé en plan "que demonios...". Pero necesité volver a verla para poder apreciarla bien. Nicolas nos trae a Elle Fanning en el papel de Jesse. La típica joven que quiere ser una super modelo y para eso se dirige a Los Angeles. En esa ciudad apareceran personajes como el de su casero interpretado por Keanu Reeves (un casero con muy malas pulgas en un papel muy diferente al que nos tiene acostumbrado). Otro que ronda por Los Angeles es Desmond Harrington interpretando a Jack un fotógrafo de moda que causa incomodidad en cada una de sus escenas. Pero la joya de la corona es para Jena Malone en el papel de Ruby una maquilladora con unas intenciones no muy claras. Su mirada es de lo más inquietante que se ha podido ver en los últimos años en la gran pantalla. Todo un descubrimiento en esta película en la que el director quizás demasiado convencido de su arte visual inunda constantemente la pantalla con planos muy artísticos acompañados de una banda sonora de Cliff Martinez que le queda como anillo al dedo.

    Si nos limitaramos a valorar "The Neon Demon" por su estética queda claro que sería la película del 2016. Una obra maestra, que muchos publicistas deberían ver antes de rodar un anuncio. Es impresionante el juego con las luces, los colores y como incluso en un plano que sólo hay dos personajes y un fondo blanco se consigue transmitir tanto.  Ahora como también hay que valorar la trama pues aquí es donde empieza el amor/odio.

    Porque una cosa es hablar sobre como la gran ciudad y las envidías deboran a alguien y  mostrar la supuesta frivolidad de un mundo que está al alcance de pocos pero otra es hacer metáforas. Y aquí Nicolas se la juega y mucho con un argumento que cada vez delira más con un tramo final totalmente inesperado. Mérito desde luego el conseguir que el espectador no consiga apartar la vista de la pantalla a pensar de estar alucinando con como van girando los acontecimientos en este tramo, pero la delgada línea entre obra maestra y ridículo absoluto es demasiado fina.

    Y aquí uno como espectador se obliga a visionar varias veces la película para darle el valor necesario. Y entiende que la crítica pueda amar y odiar la película a partes iguales. Personalmente tras un segundo visionado el disfrute ha aumentado. Espero que les pase lo mismo a ustedes!!!

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