Crítica de El niño y la bestia

(2015)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    Como siempre la animación japonesa trae productos visualmente espectaculares y con historias que tocan la fibra del espectador. "El niño y la bestia" de Mamoru Hosoda no podía ser menos. En ella Ren un niño que sufre la muerte de su madre y la ausencia de su padre acaba entrando en el Reino de las Bestias. Una especie de mundo paralelo donde los humanos no existen. Allí será "adoptado" por Kumatetsu, ser de carácter arisco con el cual se forjará una curiosa relación de maestro y aprendiz. Allí Ren pasará a ser llamado Kyûta. Poco a poco la relación entre ellos será más cercana, más paterna  llegando realmente a tenerse un respeto y admiración tremendo.

     

    Las escenas de entrenamiento de Kumatetsu con Kyûta están acompañadas de una brillante banda sonora a cargo de Takagu Masakatsu. Ren/Kyûta/ volverá a tomar contacto con el mundo de los humanos y es allí donde empezaran los problemas pero también donde encontrará su verdadero YO.

    Estamos pues ante un producto de una factura impecable, con una banda sonora de mucho nivel y la típica calidad de la animación japonesa.

    Quizás el argumento acaba siendo un poco confuso en su tramo final pero eso no consigue que el final de la película no llegue a emocionar al espectador. Es evidente que las relaciones personales si están bien contadas siempre consiguen ese efecto.

    La animación japonesa puede quedarse tranquila tras el retiro de Miyazaki. Mamoru Hosoda brilla como director a un nivel altísimo. Aunque siendo sinceros el creador de Totoro siempre será inalcanzable.

     

     

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