Crítica de Logan

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    17 años son muchos años. 17 años interpretando al mismo personaje es algo que agotaría hasta al mismísimo James Bond (a día de hoy sólo Cruise y Damon con sus respectivas franquicias de personajes de acción, aguantan el tirón durante tanto tiempo).  Y 17 son los años que separan la primera aparición de Hugh Jackman como Lobezno, en aquella lejana "X-Men" de Bryan Singer. El malhumorado mutante que a pesar de su constante apariencia de cabreo acaba siendo adorable ha crecido como lo ha hecho el público que ha disfutado cada una de sus apariciones en la gran pantalla. Apariciones con altibajos porque desgraciadamente no todas las películas de la saga X-Men han brillado al mismo nivel. Incluso en alguna su aparición ha sido un mero regalo para un espectador que esperaba como agua de mayo que su mutante favorito hiciera acto de presencia. La industria del cine consciente del magnetismo del personaje le ha brindado una trilogía exclusiva para él. Trilogía iniciada en el 2009 con la brilante "X-Men Origenes: Lobezno" de Gavin Hood. 4 años después James Mangold nos lo traía de vuelta en "Lobezno Inmortal" creando una cierta decepción ya que la historia era bastante floja y las escenas de acción a excepción de la que se produce en el tren-bala son un poco de aficionado. Y llega 2017 y esta vez James Mangold nos trae por última vez a Hugh Jackman como Lobezno. Nos trae "Logan".

    "Logan" es una película que ya desde que se publicó su primer trailer ha venido rodeada de mucho hype y expectativa. Johnny Cash, de fondo cantando "Hurt" mientras Patrick Stewart como un profesor Xavier en plena decadencia lo llama por su nombre, por Logan. Sólo por ese tráiler, por esos 108 segundos, uno habría pagado la entrada. Allí se intuye que se va a cerrar un ciclo. Que los heroes envejecen y que el tiempo y los actos cometidos siempre estarán allí.

    Y finalmente el 3 de marzo en la gran pantalla Hugh Jackman vuelve a ser Lobezno. Por última vez pero con una épica brutal. Nunca en la gran pantalla se ha visto tanta crudeza tanto en el trato de los personajes como en las peleas que una vez más brinda nuestro mutante favorito. Los guionistas consiguen que en todo momento tengamos la sensación de que nos estamos despidiendo de estos dos personajes ya icónicos. De un Xavier (al que Patrick Stewart dota de una decadencia brutal) al que una enfermedad degenerativa ya no le permite controlar como quisiera sus poderes mentales y de un Logan que sabe que su hora se acerca y se resigna a esperar ese momento. Sólo la aparición de un nuevo mutante de nombre Laura (interpretado de manera sorprendente por Dafne Keen), dará un sentido especialmente a la vida de Logan. Un motivo para aguantar un poco más.

    Una vez más el uso de los efectos especiales nos brindará un villano a la altura de nuestro héroe (nunca mejor dicho). La cinta rebosa crudeza, violencia y es seguramente la que menos toques humorísticos tiene de todo el universo X-Men, pero es que no le hacen ningún tipo de falta. A nivel interpretativo reiterar que Patrick Stewart es un monstruo de la interpretación y que Hugh Jackman construye un Lobezno vulnerable a nivel físico y emocional. A nivel físico es fácil (nada que un buen maquillaje no pueda conseguir) pero su manera de moverse, sus ojos que parecen decirte "no quiero aguantar más" conmueven al espectador.

    Estamos antes dos horas de crudeza, violencia y oscuridad. La luz aparece cuando tiene que hacerlo y lo hace. Aunque supongo que a cualquier super héroe le gustaría cerrar su aparición en la gran pantalla como lo hace Lobezno. De un modo que es imposible que cause decepción. Gracias por todo Lobezno, gracias Hugh Jackman.

     

     

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