Crítica de T2 Trainspotting

(2017)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    Han pasado 20 años desde que "Trainspotting" se convirtiera en todo un acontecimiento. La historia de unos jovenes inmersos en la drogadicción, el retrato de la juventud de los 90 y una crítica al modo de vida de esa época eran las bases de esa película. Todo ello sazonado con un cierto humor negro,  una banda sonora brutal (de lo más vendido ese año) y unos actores en estado de gracia.

    Han pasado 20 años y tanto el director Danny Boyle como la parte del elenco que por razones obvias podían salir en esta secuela vuelven a la gran pantalla. Lo primero a destacar es que se nota que Boyle ha alcanzado todo el potencial como director que podía ofrecer. Su manera de rodar planos aereos (posibles cuando el presupuesto del que dispones es más generoso que antes...), un estilo videoclip muy efectivo y su habilidad para que todas las canciones que suenan en la gran pantalla encajen a la perfección en la película son dignos de admirar. Uno no necesita más de 5 minutos para admirar la brillantez de este director.

    A pesar de que el actor mas destacable de todos los que forman el elenco es un Ewan McGregor (que repite como Renton) quien se lleva la palma es un Ewan Bremmer que vuelve a dar vida a un Spud al que la vida ha machacado a nivel físico y emocional de una forma mas evidente que la de sus compañeros de fechorias. Robert Carlyle y Jonny Lee Miller como Begbie y "Sick Boy" respectivamente brillan menos que sus compañeros de reparto. Seguramente no se nos muestra lo suficiente el daño psiquico del paso de los años en los dos y resulta poco creíble la faceta psicópata de Begbie, que no arranca los mismos momentos cómicos que hace 20 años.

    Los momentos nostálgicos y guiños a la primera parte (ese monólogo de Renton en el restaurante, su cara cuando entra en un lavabo...) son puro disfrute para los amantes de esa "Trainspotting" de los años noventa. Y no es esta secuela tan cómica como su antecesora. De hecho es una película de derrotados que 20 años después siguen siéndolo a pesar de un rayo de esperanza para uno de ellos. Boyle no ha mostrado como en la anterior imagenes de una dureza tan extrema como era la de la muerte del bebe, pero si que el mensaje final es mucho más contundente. 

    Estamos ante una película que reactiva la nostalgia del público y deja bien claro que los finales felices mejor dejárselos a las producciones Disney.

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