Crítica de Dormiré cuando me muera

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Para los amantes de la música disco, electrohouse y todo lo que se pueda bailar en una pista,  Steve Aoki es un compositor/productor/dj  que es leyenda en vida. Un personaje icónico y que hoy por hoy domina el Olimpo en ese tipo de música. La idea de un documental sobre su vida podía ser arriesgado porque uno siempre considera estos productos  "biográficos" una especie de medicina para alimentar el ego del protagonista del mismo. Pero Netflix nos trae este "I'll sleep when I´m Dead",  que más allá de ilustrarnos y ofrecernos un pequeño viaje por la vida de Aoki, incide en especial en la relación del mismo con su padre (el fundador de la cadena de restaurantes Benihana y un triunfador en la vida). La obsesión de Aoki por agradar a su progenitor, por alcanzar la perfección y aprovechar al máximo el tiempo. Cosa que vemos reflejada de manera brutal en esa escena en que su manager nos hace un rápido repaso de lo que puede ser un día en la vida de su representado. Las entrevistas a personajes que han formado parte fundamental en la vida de Aoki y a él mismo, no son en absoluto realizadas para alimentar la imagen del famoso dj. Muestran su debilidad, sus obsesiones, hablan de unos inicios en la industria sin la ayuda de un padre montado en el dolar literalmente hablando. 

    Se agradece el desnudo emocional de Aoki y a nivel visual la cámara nos ofrece unos planos brutales del mismo bien actuando, bien en el día a día. Destacar en especial la visita al cementerio donde su padre está enterrado, grabada con una belleza sobrecogedora. 

    Un documental que todo el mundo debería de ver amantes o no de la música de este tipo. Porque la manera en la que trata la relación padre-hijo es de las más potentes y que más llegan a emocionar al espectador.

     

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