Crítica de Silencio

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Scorsese vuelve a lo grande. De hecho nunca se ha ido, uno de los directores más prolíficos nos ofrece aquí la desgarradora historia de la persecución que sufrieron los sacerdotes en Japón. Esta ambientada en una época en la que la religión se imponía, me refiero a la religión que hubiera mayoritariamente en esa nación. Aquí dos sacerdotes interpretados por Andrew Garfield y Adam Driver se adentran (conocedores del peligro que eso supone) en Japón en busqueda del padre Ferreira (al que da vida Liam Nesson). En su aventura deberán ayudar a mantener la fe a los japoneses que abrazan el cristianismo en la clandestinidad así como intentar mantenerse vivos y no perder la fe en lo que les mueve.

    Es fascinante la idea de como a pesar del riesgo para su vida la idea de apostatar (renegar de su religión) la obstinación y la fe pueden ser tan fuertes como para negarse a ello. Scorsese nos regala paisajes e imagenes en las que la niebla predomina y los silencios juegan un papel importante. Imagenes que complementan perfectamente al conflicto moral de los sacerdotes sobre renegar de su fe. 

    A nivel actoral el protagonista principal al que da vida Andrew Garfield ofrece una gran interpretación, pero queda ofuscado ante un Adam Driver que a nivel físico llega a límites enfermizos para dar credibilidad a su personaje y que resulta conmovedor en su fe. Y luego está Nesson, lo de Nesson es de diploma. Si bien sus apariciones son pocas hay que remarcar que en la segunda asistimos a una clase de como hacer creíble un personaje. Las facciones de su rostro mientras da unas explicaciones son de lo mejor que se ha podido ver en años. 

    Lastima de una escena final que a pesar de lo bien rodada de la misma ofrece un final algo complaciente que no era necesario. 

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