Crítica de Rogue One: Una historia de Star Wars

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Que la saga Star Wars se ha convertido en una especie de parque temático es algo que no ofrece ningún tipo de dudas. Hasta ahora y bebiendo de la saga original teníamos una trilogía anterior decepcionante por el abuso de efectos especiales y unos actores que no desprendían ningún tipo de carisma. Y también teníamos una por orden cronológico séptima parte que no dejaba de ser un ejercicio para nostálgicos con la inclusión de algunas de las estrellas que embobaron a una generación en la inicial "La Guerra de las Galaxias". Ahora en este 2016 nos llega de la mano de Gareth Edwards este "Rogue One" situada en orden cronológico justo antes de esa "La Guerra de las Galaxias". El elenco actoral podía inicialmente ofrecer dudas, de acuerdo que la inclusión de Mads Mikkelsen ofrecía una garantía de calidad. Y Felicity Jones viene de convencer en "Un monstruo viene a verme", pero la fe en Forest Withaker por ejemplo es nula. Y ciertamente su personaje es de los más flojos con diferencia. Pero ¿qué pasa con el resto?. Pues pasa que el resto es un verdadero descubrimiento. Como conjunto brillan pero por separado todos los personajes acaban siendo casi icónicos. En una especie de escuadrón suicida destacan un Diego Luna convicente tras el desastre de "Bloodfather" y Donnie Yen se lleva el premio gordo en su papel de una especie de jedi ciego.

    Había miedo que a nivel de personajes se quisiera colar con calzador el icónico personaje de Darth Vader. No nos engañemos la saga Star Wars es Darth Vader y eso pesa y mucho. Su presencia en pantalla alimenta el hambre de los fans. Pero el gran mérito de esta película es que sin su presencia seguiría siendo, con diferencia, una de las tres mejores de todas las que hasta ahora han poblado el universo Star Wars. Y eso además de por el tema actoral es por muchas cosas.

    Unas batallas impresionantes, unos escenarios que como siempre hipnotizan y un guión que no se va por las ramas. No busca complicarse y en su sencillez cumple a la perfección el no tener bajones en las dos horas y pico de película. Pocos momentos para la diversión y un guión coherente en el aspecto que no busca que todo sean alegrías. 

    Añadir finalmente que el buen fan de esta saga se quedará con las ganas de aplaudir el cierre de este capítulo que personalmente me ha hecho recuperar la fe totalmente en un universo que corría el riesgo de perderse en simples blockbusters.

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