Crítica de La llegada

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    5

    Me van a disculpar. Háganlo de corazón pero "La llegada" no me ha llegado por decirlo de alguna manera a ningún sitio. Bueno, en mi cartera 8 euros menos (más malgastados otras veces desde luego) y la sensación de que necesito esa disculpa. Porque donde el hype se había apoderado de mí, donde los comentarios invitaban a estar ante la película del año, no paso nada remarcable. ¿Villeneuve un gran director? SI, pero en "Prisioneros". ¿Renner un gran actor? SI, pero en "La gran estafa americana". ¿Adams la actriz definitiva? Pues SI, pero no tanto como lo pudo ser en "Big Eyes". Aún así se le reconoce a Adams una facilidad brutal para poner cara de acontecimientos, para mostrar una contención que no deriva en una exageración totalmente innecesaria. ¿Whitaker? Pues pasaba por aquí supongo...

    Lo mejor sin ningún tipo de dudas son esas naves (que recuerdan sospechosamente al monolito de 2001) y esa banda sonora de Jóhann Jóhannsson. Banda sonora que brilla aún más con la colaboración de Max Ritcher. El mismo que nos ha regalado una banda sonora como la de la serie "The Leftovers" (pura delícia). Por lo demás una película que se pierde en los momentos en los que intenta ser demasiado reflexiva y que a pesar de tener unos giros de guión más que interesantes no consigue emocionar todo lo que esperaba.

    No me malinterpreten, no es una mala película, ni mucho menos, pero a mi me falto sentir, sentir emoción, sentir que sufría con la impotencia de los humanos para entender que pasaba. Sentir ganas de llorar con lo que nos mostraban esos saltos en el tiempo. Ahora eso sí, aplaudo a rabiar ese principio. Así que tengan en cuenta eso y discúlpenme por favor...

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