Crítica de 31

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    Mucha curiosidad por "31" el último trabajo de Rob Zombie que llegaba al festival de Sitges. Las malas críticas que habían llegado de otros festivales no hacía presagiar nada nuevo, pero la oportunidad hay que darla siempre.

    Las películas de Rob Zombie tienen como puntos fuertes la estética, los decorados, la música y en especial la creación siempre de unos villanos que dejan huella. Cuando en el 2003 Zombie presentó "La casa de los 1000 cadáveres" también nos dió la ocasión de conocer a un personaje que ya forma parte de la memoria de cualquier amante del cine de terror. Me refiero al capitán Spaulding. Pues en "31" este honor es para "Doom-Head" interpretado por Richard Brake. Sus discursos ante las futuras víctimas, su cuerpo delgado y esa mirada de locura total, hacen de él el villano por excelencia. El resto de villanos llevan vestuarios delirantes, destacar un enano del cual mejor no contar nada para sorpresa del espectador, y son presentados a medida que entran en acción y la verdad es que en ciertos momentos algunos de ellos son un poco tontos por decirlo suavemente.

    La estética como hemos comentado antes es también un punto fuerte. Los decorados, los sitios donde se desarrolla la acción son fascinantes y la música que acompaña las diferentes escenas de la película combina muy bien. Si es cierto que las dosis de violencia no son muy elevadas y que seguramente en películas anteriores de Rob Zombie se acaba sintiendo más mal rollo ante ciertas situaciones. En "31" lo que impera es lo visual y eso se come bastante el tema del guión. Que siendo quien es el director ya intuyes que no buscara un "happy end". Y en ese aspecto Rob Zombie no traiciona su espíritu, ofreciendo además poca tregua al espectador.

    Como curiosidad decir que Malcom McDowell se deja ver como uno de los malvados, con un personaje que puede recordar en su comportamiento a todos aquellos que en la saga "La Purga" pagaban por el gusto de ver sufrir/morir a la gente. El resto de actores defienden como pueden sus papeles, cosa tampoco muy difícil porque a excepción de unos primeros 20 minutos en los que parece que asistimos a una road movie de los 80 el resto de la película es gritar, matar y morir.

    En definitiva una película que gustará a los fans de Rob Zombie y que sin llegar al nivel de trabajos anteriores consigue ser un producto muy recomendable.

     

     

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