Crítica de Melanie: The Girl with All the Gifts

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    Uno de los platos fuertes de este Sitges 2016 era este "Melanie. The Girl with all the gifts" dirigida por Col McCarthy y basada en el libro de M.R. Carey. Plato fuerte porque la temática "zombie/infectados/plaga" que azota la humanidad siempre se agradece. Si además el proyecto incluye a nivel reparto a gente como Glenn Close pues el "hype" (que palabra más cool/guay...) aumenta y mucho. Además por si no tuviéramos bastante, tenemos la particularidad que parte de los infectados también son niños. Pero estos en concreto controlan sus instintos en la medida de lo posible. Almenos los que están encerrados en una especie de base militar donde reciben incluso educación a pesar de estar el resto del día confinados en sus celdas y que fuera de ellas van en silla de ruedas con contenciones varias. Esto es un plus, porque cuando el peligro lo traen niños la cosa como que asusta más. Sólo hace falta pensar en "¿Quien puede matar a un  niño?"...

    La película es 100% músculo, los primeros 5 minutos son puro nervio y ya nos ponen en aviso de que no estamos ante una película convencional de repito: "zombies/infectados/plaga que azota la humanidad". La protagonista es Melanie, brillantemente interpretada por Sennia Nanua, una infectada con especial cariño hacia su profesora (papel que recae en Gemma Arterton)y que decide ponerse del lado de los humanos. Entre esos humanos destaca la científica a la que da vida Glenn Close en un registro totalmente inesperado y que nos recuerda a la Carol de "The Walking Dead" en su dureza/sentido práctico.

    Las escenas de acción están acompañadas de una música que eleva el nerviosismo del espectador y la sangre y visceras se mantienen en el nivel adecuado para ser una película comercial. La recreación de la desolación está muy logrado, para muestra Londres y los zombies/infectados muestran un gran trabajo de maquillaje y efectos especiales. Es evidente que alguno de los protagonistas acabará siendo comida y el final es de todo menos esperado. El problema es precisamente ese final y sobretodo el añadido. Ese añadido deja un sabor agridulce. Es como cuando te comes un pastel de chocolate que está muy bueno pero un trozo está congelado. Ese trozo no hace que desprecies el resto pero te amarga un poco el disfrute.

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