Crítica de The Neighbor

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    8

    "The Neighbor" es una de esas películas de espíritu gamberro que suelen verse en el festival de Sitges. De entrada nos frotamos las manos al ver que su director es Marcus Dunstan y su actor fetiche Josh Stewart, están metidos en el tema. De este equipo ya pudimos disfrutar "The Collector" y su secuela "The Collection" que son un festival de escenas violentas/gore light con fallos de guión brutales que francamente importan bien poco al público al que va destinado. Aquí se trata de cine palomitero con un público que aplaude la bestialidad de ciertas escenas (los amantes de Sitges ya saben que esto es marca de la casa) y que redoblan los gritos con la muerte del villano de turno. 

    Para este tipo de cine nadie mejor que Josh Stewart, inexpresivo como pocos, vamos el Ryan Gosling de la serie B. Con todos estos ingredientes "The Neighbor" parece de visión obligada para los amantes de este cine y la verdad es que aquí vemos matices diferentes a lo que estábamos acostumbrados.

    Empezando por unos créditos iniciales que nos traen a la cabeza los de "True Blood" y una estética que recuerda vagamente a "Asesinos Natos". A diferencia de "The Collector" aquí la cosa tarda en ponerse fea y hasta ese momento asistimos a la presentación y modo de vida de la pareja protagonista.

    A pesar de lo que le cuesta arrancar, cuando lo hace lo hace a gusto. Los malos son la típica combinación padre e hijos, cada uno más zumbado que el otro. Nuestro héroe hace lo que tiene que hacer, pero la gran sorpresa es su novia. Es ella la que arranca los mayores aplausos del público cuando se pone en plan destroyer. 

    La película no llega a las cotas de violencia/gore light de las anteriormente nombradas pero cumple y mucho en su función de mantener al público todo el rato pendiente de la pantalla. Y lo hace gritar y aplaudir de puro disfrute. Doy fe de ello y era la una de la madrugada...

     

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