Crítica de The Human Centipede III (Final Sequence)

(2015)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
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    Hay películas que en su momento pueden resultar como mínimo originales, a pesar de que el argumento de la misma nos pueda parecer más o menos enfermizo/curioso y demás adjetivos. Eso es lo que sucedió en su momento con The Human Centipede (First Sequence) que en el 2009 escandalizó al público general con una temática de lo más surrealista que se había visto entonces. Debates sobre cómo alguien había podido idear un guión similar, debates sobre las posibilidades reales de lo mismo y ochenta mil artículos/videos relacionados con la película de Tom Six.  Todo un escándalo que subiría nivel con The Human Centipede II (Full Sequence) rodada en blanco y negro. Esa segunda parte subía con creces las dosis de casquería, mal gusto y demás atrocidades. Si bien la primera tenía algún apunte cómico, es en la dos y sobretodo en el personaje de Martin interpretado por Laurence R. Harvey donde queda claro que aquí poco nos reíremos. El protagonista no articula una frase/palabra en toda la película pero es en su aspecto físico y en sus actividades donde el mal rollo nos invade. A pesar de eso, no se le puede negar a la película cierta calidad aunque sea en aspectos técnicos. Curioso es ver como Tom Six juega con el visionado de The Human Centipede (First Sequence) como motivación de Martin relacionándolas de esa manera.

     

    Y llegó el desastre. Si, llegó 2015 y Tom Six nos presentaba The Human Centipede III (Final Sequence). La película que iba a dejar a sus dos antecesoras como si de productos Disney estuviéramos hablando. Mucha curiosidad y primeras caras de asombro entre los fans cuando se descubre que los protagonistas principales de la misma estarán interpretados por Dieter Laser (el mad doctor de la primera parte), Laurence R. Harvey (el protagonista de la segunda) y Eric Roberts!!!! El bueno de Eric, con una trayectoria cinematográfica bastante floja y que realmente ha destacado más en la faceta videos musicales. Para muestra su aparición en “Mr Brightside” de “The Killers” y últimamente en el divertido video de Chris Cornell de su tema “Nearly forgot my broken heart”. El bueno de Eric que seguramente será hasta fan de esta saga de bocas conectadas a culos y viceversa. El bueno de Eric que aquí hace de gobernador Hughes. Una parodia de tipo supuestamente elegante que sólo está preocupado por salir reelegido. Dieter Laser va pasadísimo como Boss el alcalde de una presión, loco como pocos, que se pasa toda la película gritando y soltando frases racistas, machistas y torturando a la mínima a sus presos, los cuales acaban dando pena. Laurence R. Harvey su contable con la “brillante” idea para recortar costes de crear un ciempiés humano con todos los presos. Y una secretaria tonta encarnada por la ex actriz porno Bree Olson, que acepta todo tipo de humillaciones por el bien de su padre.

     

    Y presos, muchos presos entre los que destacar el interpretado por el brillante Robert LaSardo al que recordamos por infinidad de papeles. Destacando su intervención en Nip/Tuck, a golpe de bisturí. El pobre Robert es humillado, castrado, aunque en sueños se cobra una buena venganza…

     

    Lo cierto es que la película es un total despropósito que aumenta con la aparición de Tom Six haciendo de Tom Six!!! Y para mí la guinda del pastel uno de los presos que intentan un motín. Oriental para más señas, los amantes de la saga seguramente disfrutarán como enanos con su breve intervención.

     

    Por lo demás The Human Centipede III (Final Sequence) es una montaña rusa de errores, de momentos en los que la saga se auto homenajea de manera desastrosa. Un buen ejemplo el pase de las dos películas para los presos en plan “esto es lo que os va a tocar”. Surrealismo total que vean en la pantalla a su alcalde y contable y nadie vea nada raro en ello. Pero claro esto es The Human Centipede III (Final Sequence), esto es “nos pasamos por el forro lo que esperaban los fans” y se puede decir que la saga firma su propia sentencia de muerte.

     

    En definitiva un total desastre. No se trataba de aumentar las imágenes desagradables, se trataba de ser coherente. Y si intentas hacer una comedia intenta que como mínimo haga reír. Y ni eso consigue.

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