Crítica de Jason Bourne

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
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    Hemos vivido tantos años pensando que los agentes secretos, los espías y demás sólo podían ser tipos al estilo James Bond que quizás por eso, la saga Bourne no me llamaba la atención. La idea de ver a Matt Damon repartiendo golpes a diestro y siniestro en medio de un mar de conspiraciones y demás paranoias no acababa de convencerme. Eso hizo que cuando en el 2002 se estrenó The Bourne Identity: El caso Bourne  no me molestara en verla. En 2004 me pasó lo mismo con El mito de Bourne y 3 años después la sensación se repetía con El ultimátum de Bourne.

     

    Pero supongo que la gente a veces deja de cerrarse en banda. Así que atraído por el trailer de Jason Bourne, que es todo un ejercicio de misterio que muestra a un Matt Damon mega cuadrado, la aparición de un Vincent Cassel (lo cual siempre es un lujo) y algunos pequeños apuntes de acción, decidí que le daría una oportunidad al universo Bourne.

     

    Dicho y hecho dos días para ver las tres primeras y una entrada para la sesión de las cinco de la tarde de un jueves con la esperanza de disfrutar de un peliculón como cierto amigo me había comentado. Pequeña puntualización, realmente no son tres sino cuatro las películas Bourne antes del estreno de esta última. Pero entre que Jeremy Renner no me convence (a excepción de en La gran estafa americana ) y que precisamente no iba sobrado de tiempo pues me salte esta cuarta película de nombre El legado de Bourne.

     

    Así que martes tarde empieza el festival con The Bourne Identity: El caso Bourne. Es curioso cuando asistes por primera vez al nacimiento de un personaje. Estamos hablando del 2002 y Matt Damon sigue pareciendo un niño (aunque ya tenga más de 25 tacos…). Doug Liman  crea una película más que interesante en la que descubrimos a Jason Bourne, que sólo quiere averiguar quién demonios és. De modo parecido a las películas de Bond y también quizás de Ethan Hunt (o sea Mision Imposible) el personaje se pasea por diferentes países. No falta la pelea de rigor y aquí se agradece la crudeza de las mismas. Que uses un bolígrafo para defenderte es de lo menos glamouroso que te puedes encontrar. Hay tiempo para el amor aunque es evidente que el tal Bourne no es un seductor. Es más a la chica sólo le falta enseñarle los pechos para que el otro se anime. Final feliz, para mi gusto demasiado feliz. Ah y descubrimos que es Treadstone!!!

     

    Miércoles noche, llego de trabajar después de haberme tirado 14 de las últimas 23 horas pegado a las pantallas del ordenador de mi trabajo. Cena rápida y cuando me quiero dar cuenta son las doce de la noche. Disco duro conectado al televisor y allí voy. Dispuesto a ver El mito de Bourne. Vamos, Damon, sigue dejándome con la cara de alucine que mantuve durante toda la primera película. Pero será la edad, será el agotamiento, será que no sirvo para agente secreto que me quedo sobado en el sofá. Lo siento Jason,te he fallado.

     

    Aún así, a uno le enseñaron que tiene que ser fuerte en esta vida (aunque sólo para lo que te interesa…) y mañana del jueves a las siete de la mañana estoy pegando al televisor viendo cómo se cargan a la chica de tus sueños, aunque otra te ayudará (aunque no hay sexo) como le das para al pelo a otro agente secreto y como Joan Allen lo borda en su papel de Pamela Landy. Más peleas, persecuciones en las que esperas que los coches tengan  un buen seguro y más zonas oscuras de la memoria de Bourne que van descubriéndose. Una de ellas muy importante. No siempre ha sido Jason, también hubo un tiempo en que fué David Webb. Y esa toma final con Landy buscando a Damon desde la ventana de su despacho después de una conversación telefónica es caviar, puro caviar.

     

    Mis ojos sólo han descansado de cine unas cuatro horas, cuando me planto otra vez frente al televisor para ver El ultimátum de Bourne. Otra joya, se repiten pautas de las anteriores, las persecuciones de coches, el salto de un país a otro, le siguen ayudando, las peleas crudas, las conspiraciones y esa memoria de Bourne (perdón quizás también podría llamarle David) que aún le queda y mucho para recuperarse. Con el paso de los años Damon físicamente ha evolucionado y cada vez está más cachas (por decirlo de alguna manera) y su personaje ya no ríe nada. Tampoco es que en las dos primeras fuera la alegría de la huerta, pero juraría que en la uno hasta suelta alguna broma. Sin querer hacer spoiler sólo decir que todavía estoy con los ojos como platos con el uso del final de la película anterior en esta última. Menudo guión, joder con Pamela Landy (como se las gasta cuando se trata de defender la verdad) lo siento Shyamalan, lo de El sexto sentido al lado de esto es de parvulario. Debo añadir también que es acojonante la manera en la que Paul Greengrass rueda escenas entre multitudes y la manera en que nos muestra cómo se puede seguir a alguien mediante el uso de cámaras. No se entiende que la Academia no sepa premiar una manera tan brillante de dirigir escenas tan complicadas. La saga Bourne a nivel visual es brutal y en eso Grengrass tiene mucho que decir.

     

    Cuatro de la tarde, aún faltan unos cincuenta minutos para que pueda ver Jason Bourne pero yo ya he comprado la entrada. Menu gigante y mi lado frikie me hace comprar el vaso de Escuadrón Suicida a tope deCoca-cola y mi cubo de palomitas. A la mierda el régimen, esto es cine, no un vegetariano. Siete de la tarde, salgo de la sala. Y sólo puedo repetirme interiormente dos cosas. La primera es “tonto, tonto, tonto” porque no entiendo cómo demonios he tardado tanto en descubrir esta saga. Y la segunda es “joder, joder, joder” porque menuda maravilla. Todo lo bueno de las anteriores multiplicado por mil. Damon mega cachas (que parece sacado de la portada de Men´s Health), Vincent Cassel en plan vengador total, una más que interesante reflexión sobre lo vulnerable de nuestra privacidad y cuatro escenas a destacar. Huida en moto por las calles de Grecia (con una cierta sensación final de deja vú), una persecución en coche por las Vegas que ríanse de la saga A todo gas, el ya habitual enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre Damon y el villano de turno (Cassel que poco se te ve en la gran pantalla últimamente) y unos últimos cinco minutos de los que no pienso contarles absolutamente nada. Rásquense el bolsillo y juzguen ustedes mismos.

     

    En definitiva, que grande es el cine!!!

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