Crítica de El infierno verde

(2014)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    En Sitges 2013 Eli Roth presentó El infierno verde. La idea de una película del creador de Hostel ambientada en el mundo caníbal pintaba genial. Y el hype se podía decir que estaba por las nubes. Aquello sonaba a orgía de vísceras, sangre y todo bañado con la mala leche y ese humor negro que siempre impregna las películas de este director.

     

    Debo decir que en su momento me fue imposible asistir al festival para ver esas películas pero finalmente uno ha conseguido quitarse esa espinita y poder visionarla en casa, eso sí, después de cenar por si las moscas.

     

    Y lo que uno ha encontrado es ante todo una comedia. Si señor, es una comedia. También es verdad que como asiduo al festival de Sitges, me he vuelto un poco inmune al tema vísceras, sangre y demás historias. Así que ahora lo que me puede incomodar es más la temática y como se desarrolla la misma. Y El infierno verde no incomoda a nivel visual y tampoco te deja pensativo y con mal rollo en el cuerpo a nivel argumental. Lo cual convierte esta película en “la gran comedia caníbal”.

     

    A nivel argumental todo empieza con las ganas de un grupo de jóvenes idealistas de hacer actos para protestar contra la explotación de los recursos naturales y la posible aniquilación de los habitantes de dichas zonas salvajes. Los protagonistas que parecen vivir en un mundo de color de rosa, organizan un acto protesta en la selva peruana y todo parece ir bien hasta que la avioneta que los tiene que llevar en un regreso precipitado a sus casas sufre un accidente en plena selva y ahí empieza el show.

     

    La secuencia del accidente es de lo mejor de la película y contiene momentos francamente hilarantes, muy en la línea gamberra del sr. Roth. Imposible no reírse con Jonah vomitándose encima (cosas de la gravedad) y demás movidas. El tal Jonah por cierto es el primer en morir cocinado, otra escena hilarante en el momento en que el iluso da las gracias por un brebaje, como si aquello fuera un resort…

     

    De ese momento al resto de la película todo se reduce a las muertes de varios protagonistas, algunas vía comilona, otras vía “no puedo más”, otras vía “me han pillado..” . Son curiosamente dos escenas que no tienen nada que ver con muertes, sino con necesidades fisiológicas las que arrancan nuevamente las risas del espectador.

     

    El final de la película y en eso incluyo los últimos 15 minutos pierde fuelle entre escenas con cierto discurso moral que no desvelaré para no estropear la sorpresa. El infierno verde no es la película definitiva de caníbales (eso sigue siendo patrimonio de Holocausto caníbal) pero si es una película ideal para ver con colegas y echarte unas buenas risas con momentos relativamente salvajes/desagradables. Un tipo de humor salvaje que el sr. Roth domina como nadie.

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