Crítica de Demolición

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Hay actores que sabes que es difícil que ofrezcan una película totalmente olvidable. Y uno de ellos es Jake Gyllenhaal. De acuerdo, tenemos que perdonarle Everest y en especial Prince of Persia: Las arenas del tiempo pero la primera era un buen cheque y la segunda un intento fallido de crear un nuevo héroe que debía tenerlo todo a su favor para triunfar en taquilla viniendo como venía del mundo de los videojuegos. La leyenda de las adaptaciones al cine de los videojuegos se mantiene (salvando Warcraft).

     

    Así que Demolición se presenta como una película interesante. Gyllenhaal es especialista en personajes torturados y aquí le ofrecen una perita en dulce. El de Davis, un hombre con éxito en la vida a nivel profesional y sospechamos que sentimental, que de repente ve como todo cambia en su vida. El motivo es la muerte de su mujer en un accidente,del cual nos muestran lo justo (lo cual hace la escena más atractiva). A partir de ahí Davis se siente desubicado y da la sensación que no sabe cómo exteriorizar su rabia y el dolor por la pérdida de su amor. Lo cual todavía es más traumático porque es como si de repente notara que no sentía tanto amor como se suponía.

     

    Su duelo lo sobrelleva destrozando cosas (hilarante la escena en la que interrumpe en una casa donde están haciendo obras) y manteniendo una extraña relación que nace tras una carta de reclamación. La otra parte de la relación es Karen interpretada por Naomi Watts (a la que también debemos perdonarle King Kong…). Dos personajes más, el del suegro interpretado por Chris Cooper y el del hijo de Karen interpretado por Judah Lewis componen esta original película a la que la taquilla ha ignorado de manera que no se acaba de comprender (en la sesión a la que fuí eramos tres personas…).

     

    Quédense con el nombre de Judah Lewis, los otros tres actores ya son sobradamente reconocidos a nivel actoral, pero Lewis tiene ante sí un futuro brillante si sabe elegir bien los proyectos. Recemos para que no se meta en ninguna movida tipo “Power Rangers” o cualquier saga juvenil que pueda salir en los próximos años.

     

    Y háganse un favor, olviden el confort de las películas comerciales y palomiteras durante unas horas. Vayan a ver Demolición, sorpréndase con la facilidad de Gyllenhaal para ofrecernos su personaje, emociónense con ese final y sonrían con ese baile que no deja de ser el grito desesperado de alguien que no sabe cómo reaccionar ni dónde encontrar el manual para sobrellevar una pérdida.

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