Crítica de Jóvenes ocultos

(1987)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    9

    Hubo cinematográficamente hablando, una década que ha marcado época. Hablar de los 80 es hablar de Los Goonies, Superdetective en Hollywood, Regreso al futuro, Gremlins, Los cazafantasmas, Willow, Golpe en la pequeña China….

     

    Un tipo de cine familiar, palomitero y que siempre dejaba buen rollo en el espectador. A los que como yo estamos en esa edad en la que usamos frases tipo “ya no hacen películas como antes” déjenme que hoy disfruté con esta crítica. Déjenme que hoy les hable de la mezcla más explosiva entre el mundo de los vampiros y la estética macarra. Déjenme que les hable de Jóvenes ocultos.

     

    Era 1987 cuando Joel Schumacher (el mismo que años después hizo esa joya totalmente despreciada y malinterpretada que era Batman y Robin) nos traía Jóvenes ocultos. El argumento es sencillo: dos hermanos Sam y Michael acompañados de su madre se instalan en Santa Carla. Ciudad en la que desaparece la gente y una banda de jóvenes con chupas de cuero y estética rockera/macarra/hortera despiertan atracción e inquietud por igual en Michael (el hermano mayor). Contarles que los de la banda a excepción de Estrella son un poco “especiales” y que Michael (interpretado por Jason Patric cuando tenía un pelazo…) luchará por el amor de Estrella, mientras lucha por no ser como los “especiales”. Su hermano Sam (interpretado por el malogrado Corey Feldman) recurre a la ayuda de los hermanos Frog. Uno de los hermanos Frog está interpretado por el otro Corey más famoso del cine Corey Haim. Todos juntos lucharán contra la banda que encabeza David (Kiefer Sutherland en sus años mozos).

     

    Resumido así no parece gran cosa. Uno puede pensar que es una comedia con ciertos toques de terror pero llamadme nostálgico pero para mí es de todo menos “una película que no parece gran cosa”. Empezando por la estética de la banda de David y esa actitud de malotes que francamente nos encantaba a los adolescentes de la época, siguiendo por la química entre los Corey y añadiendo ese gran momento brutal de la cena familiar/prueba para comprobar cierta teoría.

     

    Con esas tres cosas ya tendríamos una obra maestra pero sumemos una cuarta. Sumemos una banda sonora brutal. Y recordemos temas que salen en la película, como “Cry Little Sister”, People are strange”, “Lost in the Shadows” y sobretodo sitúense en una escena. Fiesta en la playa, David observa a Estrella como baila mientras en el escenario un tío mega musculado, sólo en tejanos y con la ayuda de un saxofón canta “I Still Believe”. Es Tim Cappello y esos minutos son un clásico del cine de los 80 para los amantes del terror, el rock y en definitiva de momentos que vale la pena haber visto en una pantalla.

     

    Como curiosidad el tal Tim Cappello compartió escenario con Tina Turner y hoy en día sigue asistiendo a convenciones de cine fantástico/terror donde la gente como hace 25 años sigue salivando cuando agarra el saxofón y vuelve a sonar “I Still Believe”.

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