Crítica de El libro de la selva

(2016)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    5

    Es El libro de la selva una de las películas más esperadas del 2016. También es un proyecto bastante arriesgado, porque repetir/versionar/homenajear lo que ya hemos visto en la vieja versión de Disney de 1967, utilizando un personaje real y animales y paisajes recreados por ordenador no es fácil.

     

    Pensemos que el director de la misma es Jon Favreau que entre otras ha dirigido las dos primeras partes de Iron Man, esa pequeña delicia que es Chef y que además tiene una carrera bastante solvente como actor (aunque casi siempre en papeles secundarios). Digo pensemos porque es curioso pensar que el hombre que ha tocado uno de los héroes más conocidos del universo Marvel se hace cargo también de una de las historias más conocidas de la factoría Disney y basada en los relatos del escritor Rudyard Kipling. Dicho esto estamos ante dos horas de “demasiada realidad”.

     

    Porque lo que seguramente le hará ganar algún Oscar en facetas técnicas es lo que al mismo tiempo le quita encanto y credibilidad. Uno no puede evitar al mismo tiempo que se queda boquiabierto con los animales recreados por ordenador, pensar que son demasiado perfectos, lo cual hace que pierdan credibilidad.

     

    La historia es por todos conocida, no puedo comparar con la versión de 1967 porque no la ví, pero lo cierto es que tras comentar la jugada con gente que si la ha visto, me comentan dos detalles. Primero la ausencia de números musicales y también la poca presencia de Kaa la serpiente. Aquí un ser maligno pero atrayente a la vez que le muestra a Mowgli el motivo por el cual vive en la selva.

     

    Jon Favreau no se atreve a mostrar dureza en momentos que sería necesarios. Uno recuerda que en El rey león la muerte de Mufasa, a pesar de ser dibujos animados, es uno de los momentos más traumáticos vistos en la gran pantalla. Sin embargo aquí el momento más violento se lo cepilla en dos segundos. Vale, sabemos lo que ha pasado, pero casi ni nos hemos enterado.

     

    Eso sí la película no se dirige a un público infantil, eso se nota en la ausencia de los anteriormente nombrados números musicales y en el poco partido cómico que le sacan al personaje de Baloo. Su relación con la pantera Bagheera daba para mucho más. Un acierto la elección del niño Neel Sethi como Mowgli y una banda sonora bastante correcta a cargo de John Debney.

     

    En resumen casi dos horas para un clásico que peca de querer ser “lo más grande”, “lo más técnico”, “lo más visual”. Uno no deja de pensar que los animales de Babe, el cerdito valiente despertaban mucha más simpatía y eran mucho más creíbles. A veces más acaba siendo menos.

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