Crítica de Dios blanco

(2014)
    Enrique Menéndez
    Por Enrique Menéndez
    7

    Dios blanco de Kornél Mundruczó es una película curiosa. Que podría haber sido buenísima y se queda en buena. Que podría haber sido durísima y se queda en dura.

     

    Se mantiene en dos personajes, el de  la niña Lili (en esa difícil edad en que la adolescencia empieza a dar sus primeras señales) y su perro Hagen (el verdadero protagonista de la película). A partir de su separación traumática se nos cuentan y mezclan dos historias. El día a día de Lili, bastante pérdida, cosas de la edad supongo y las peripecias de Hagen.

     

    Punto uno: Todo lo que hace referencia a Lili acaba importando bien poco porque lo que el público desea en todo momento es ver a Hagen en acción. La relación familiar de Lili con su padre hace aguas, en clase es un poco “el bicho raro” y su relación con el chico que le gusta (o que quizás piensa que le gusta) es bastante compleja. Porque es evidente que la atracción no es mútua, aunque en una escena poco afortunada se insinúa que la cosa va a cambiar.

     

    Punto dos: Hagen descubre que el ser humano puede ser un desgraciado de mucho cuidado. Su inocencia como perro feliz desaparece poco a poco a raíz de sus desafortunados encuentros con gente que se dedica a las peleas de perros. La transformación a nivel física y psicológica del perro está muy bien resuelta. Aquí es donde explico porque podría haber sido durísima. Y es que Mundruzcó lo acelera todo.  Escenas como el entrenamiento” de Hagen son incómodas de ver.  Lo que quiero decir es que el director consigue que el espectador lo pase mal pero lo hace tan rápido que consigue que rápidamente se te quite el mal rollo. Y  de manera demasiado fácil se terminan los malos ratos para Hagen. Y allí una vez libre es donde habiendo perdido todo atisbo de bondad decide vengarse de todos los que uno tras otro le hicieron perder la fe en el ser humano.

     

    Punto tres: Impresionante el trabajo de los perros en la película. No debe ser fácil rodar una película así y en eso radica la brillantez de la misma.  Desgraciadamente el guión intenta contar dos historias y una pierde totalmente la batalla contra la otra. 

     

    Punto cuatro: Dios blanco es una buena película, pero se contiene demasiado, parece que le entran las prisas y la poesía de ciertas imágenes sobra. ¿El final? Bastante acertado para conseguir resolver todo el “show” que se monta.

     

    Punto cinco: Si tienes perro imposible no mirarlo de reojo mientras miras la película y no pensar “pobre mira que si le pasara lo mismo…” Y lo tengas o no lo tengas pensarás “realmente es el mejor amigo del hombre, pero no sé si nos lo merecemos”

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